La Guarida del Zorro Filoso: La Audioteca del Zorro Filoso (Aviones en la ESIME - La Época ‘Fresa’ - Neil Diamond - America)

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sábado, 14 de febrero de 2009

La Audioteca del Zorro Filoso (Aviones en la ESIME - La Época ‘Fresa’ - Neil Diamond - America)

Escudriñando el sitio web de mi carrera en la ESIME [http://www.esimetic.ipn.mx], me entero que el año pasado un grupo de entusiastas alumnos y profesores de la escuela lograron la donación del fuselaje de un Boeing 727-200, por parte de Mexicana de Aviación. El gran fuselaje y una sección de ala fueron colocados en las instalaciones localizadas en Ticomán.

Esta actividad benefactora por parte de alumnos, autoridades y empresa es digna de agradecimiento. Un gran reconocimiento de mi parte a todos y cada uno de los alumnos y profesores de mi amada escuela.

Esto me hizo recordar una actividad similar, realizada hace ya 30 años, cuando también otra tropa de inquietos alumnos nos agrupamos para obtener unas aeronaves en las que pudiéramos realizar algunas prácticas de talleres. Cierto, en 1978 la carrera no tenía, con mucho, las instalaciones que se disfrutan hoy en día.

A mediados de 1978 estudiábamos en la llamada “Isla” del edificio #1 de la Unidad Zacatenco. A unos pasos de la entonces Dirección General del IPN, sobre la Av. Instituto Politécnico Nacional. En los cinco salones de la “Isla” y unos cuantos más del edificio #1 tomábamos las clases teóricas, mientras las clases prácticas teníamos prestados los laboratorios ligeros de Ingeniería Mecánica, de Materiales en la ESIA en Ticomán, y los hangares del CIAAC (Centro Internacional de Adiestramiento en Aviación Civil) en donde ahora está, creo imaginarme, la ‘Terminal 2’ del aeropuerto del DF.

Les decía que nos habíamos agrupado algunos alumnos de los semestres finales para lograr algunos beneficios materiales a la escuela. En su momento nos hicimos llamar el “Patronato de Estudiantes de Ingeniería Aeronáutica”, para diferenciarnos del ‘Comité de Lucha’, por un lado, y del ‘Ateneo’ que organizó Francisco Hernández Juárez, dentro de la ESIME.

Así las cosas, uno de las primeras actividades consistió en hacer una rifa de un VW Sedán, nuevo de agencia, en la que participaron todos los alumnos y profesores. Yo en lo particular logré colocar unos cuantos en Mexicali, entre familiares y amistades. La rifa fue un éxito y con el dinero recaudado compramos una fotocopiadora para la escuela. Hoy podrá sonar poca cosa, pero en aquél entonces una copia fotostática, en blanco y negro, en papel termo-sensible, costaba entre unos cinco y ocho pesos actuales. Así que esa copiadora tuvo una buena aceptación.

Pero la otra actividad que quiero contarles, la de los aviones donados a la escuela, fue otra cosa. La autoridad máxima de la carrera era el Jefe de Carrera, entonces ocupada por mi recordado maestro y amigo, el Ing. Alberto Franz Ruiz Utrilla (qepd). El Ing. Ruiz Utrilla fue quién más impulsó las ideas de renovación en la escuela en aquellos años. La instalación del primer laboratorio de aerodinámica fue durante su gestión. El proyecto NAUTI-01, avión utilitario bimotor, totalmente mexicano desde su diseño, también inició su desarrollo bajo los apoyos del Ing. Ruiz Utrilla.

Modelo del NAUTI-01 dentro del túnel de viento


El Ing. Ruiz Utrilla (con traje claro), en la inauguración del Laboratorio de Aerodinámica,con alumnos y autoridades escolares y militares


Fue él quien impulsó nuestra idea de obtener unas aeronaves para las prácticas de la escuela. Mediante sus contactos y conocidos, nos contactar a las autoridades civiles y militares relacionadas con la aviación: Mexicana, Aeroméxico, IMSS, CFE, PGR, Ejército y Marina. Todos ellos nos entusiasmaban en el proyecto, pero no ‘aterrizaban’ la donación.

Después de muchas vueltas y antesalas, por fin, a finales de 1978, la PGR nos hizo saber que contaba con dos aeronaves resguardadas que podíamos echar mano: un Cessna 206 ‘Stationair’y un Beechcraft H18, el famoso ‘Twin Beech’, con tren de aterrizaje de triciclo y no con patín de cola, como los modelos anteriores.

Una vez obtenida la documentación de las oficinas de la PGR, rápidamente fuimos al aeropuerto a ver las deseadas aeronaves. El Cessna era el que estaba en peores condiciones. Era punto menos que solo el planeador, sin su motor, instrumentos y empenaje de cola. Sin embargo, podríamos estudiar en él cuestiones estructurales.

El ‘Twin Beech’ estaba en mejor estado, tanto que se nos ocurrió la idea de volverlo a poner a volar. Contaba con sus dos motores P&W R985 Wasp Jr. e instrumentos completos. El fuselaje estaba en buenas condiciones, lo mismo que su tren de aterrizaje. Dadas las condiciones, bien podríamos echarlo a andar y ‘carretearlo’ en las pistas secundarias del aeropuerto.

Motor Pratt & Whitney R985 Wasp Jr.


Con mucho entusiasmo logramos que el director del CIAAC, el también recordado Ing. Adrián Mendoza Nava, nos facilitara el tractorcito remolcador para ir a traerlos y guardarlos algún tiempo en las mismas instalaciones del CIAAC. Ahí fue donde les tomé las fotos que les comparto.

Cessna 206 “Stationair”


Beechcraft H18 “Twin Beech”


Durante varios meses, ambos aviones permanecieron en el CIAAC. El ‘Twin Beech’ fue rápidamente ubicado como material pedagógico para la materia de Térmica IV, donde nos dedicamos a desarmar totalmente uno de los motores. Del grupo del 7º. Semestre, formamos dos grupos de trabajo y cada grupo su motor. Fueron tardes inolvidables, porque era la primera vez que veíamos las entrañas del motor radial.

Mediciones de los pistones, de uno de los motores P&W R985 Wasp Jr.


Limpieza del interior del cabezal de un pistón del motor

Explosión de las partes componentes de un pistón del P&W R985 Wasp Jr.


Terminado el semestre no pudimos ensamblar de nuevo el motor. Los siguientes semestres ocupaban nuestros lugares en el proyecto. Al terminar los estudios los aviones seguían en el CIAAC, y yo empecé a dar clases en la misma escuela, como Profesor Adjunto, en la materia de Térmica V, donde el Ing. Manuel Herrera era el titular. Durante dos semestres impartía la clase a los muchachos y compartía los descansos con ellos entre clase y clase. Siempre dentro de “la Isla”.

Ya estando trabajando para EATON Corp., en la planta de Toluca, continuaba impartiendo clases en el horario vespertino, único que había entonces en la escuela. Salía de Toluca a eso de las 5pm y llegaba a la ESIME hacia las 8pm para mi clase nocturna.

Fue en una ocasión en que me encontraba platicando animadamente con algunos de los alumnos en los pasillos, cuando se acercó una de mis alumnas. Pocas muchachas había estudiando la carrera, se podían contar con los dedos de una mano. Eran pocas, muy pocas. Es el caso que esta muchacha se acercó a mi grupo y de forma intempestiva, sorpresiva, me entregó este disco, dirigiéndome a mí con palabras de “Ingeniero, quiero regalarle este disco”. Obviamente quedé mudo por la sorpresa, y más aún cuando ella intentaba decirme algunas cosas que no entendía, porque la batahola ya estaba a todo lo que daba.

Risas por allá, exclamaciones grotescas por acullá, miradas diabólicas acá. La muchacha interrumpió su plática con un “son unos estúpidos” y se alejó del grupo francamente enojada.

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La música de Neil Diamond fue muy popular en los 70s y 80s. Su música accesible incursionó en diversos géneros como el rock, R&B, folk, pop, country, gospel, jazz, funk, regaee, balada y rock sinfónico. En 1973 logra colocar sus canciones para la película “Juan Salvador Gaviota”, ganando más en ingresos por el que por la misma película.

En 1980 vuelve a las andadas y esta vez actúa en el ‘remake’ de “The Jazz Singer”, donde nuevamente el soundtrack obtiene más popularidad que la película.

Y fue precisamente en 1982 cuando se produjo este LP, que me regaló mi alumna. Sus doce mejores melodías hasta entonces, incluyendo las producidas para sus dos películas anteriores.

Considero que la música de Neil Diamond es muy buena, aunque un poco melosa y grandilocuente. El gusto ‘fresa’ se nota en cada una de las piezas. Y sin embargo, me gusta escuchar las tres piezas más representativas del autor: America, Hello Again y Love On The Rocks.

Comparto las tres con ustedes, y en todo caso el reclamo lo deberán hacer llegar a Gaviota [http://pacocalderon.net/?id=10]. Pero la verdad, no hay tal reclamo, sino un agradecimiento por permitirme un instante de recuerdos aeronáuticos y emotivos del Zorro Filoso.







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A la tarde siguiente, mi alumna, ya más tranquila, platicó conmigo y puso en orden sus ideas. No era otra su intención sino compartir conmigo su gusto por la música, dado que en algunas ocasiones durante las clases yo refería algunos títulos de canciones de moda. Yo le agradecí de nuevo su regalo.

Terminé de dar clases ese semestre, a finales de 1982, cuando la crisis económica ya estaba desatada. Además, me era ya prohibitivo viajar casi diario entre Toluca y el DF, por el dinero y el cansancio. Tiempo después lo que quedaba del Cessna fue trasladado a los jardines de “la Isla”, rodeada por un cerco de malla ciclónica. Del Beechcraft no supe como terminaron sus días.

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